Pieza tallada a mano que transforma un objeto funcional en un pequeño ritual cotidiano. Su forma orgánica y suave al tacto nace del trabajo directo con la piedra natural, permitiendo que cada cofre conserve vetas, tonos y marcas únicas propias del material.
Al ser una pieza artesanal, puede presentar variaciones sutiles en forma, tamaño y color, haciendo que cada cofre sea irrepetible. Su tapa encaja de manera imperfecta y honesta, reforzando la belleza de lo hecho sin prisa y con intención.

