Pieza elaborada a partir de madera de deriva recuperada de Guayacan, seleccionada por su densidad, textura y vetas naturales. Cada objeto conserva las marcas del tiempo y del entorno que transformó la madera, haciendo que no existan dos iguales.
Su forma orgánica surge del diálogo con el material, respetando las cavidades, curvas y aperturas naturales que el mar y el clima han dejado en la madera. Estas características permiten que la pieza funcione como florero, soporte para velas o elemento escultórico dentro de una composición.
Todas las piezas están selladas y curadas con aceite de coco y cera natural de abejas, un acabado que protege la madera y resalta su tono profundo y su textura original.

