Pieza única. No existe otra igual en el mundo.
Este florero pertenece a la colección Páramo, una serie inspirada en la fuerza silenciosa y la complejidad del ecosistema andino. Cada pieza está elaborada 100% en cerámica y trabajada de manera artesanal, respetando los tiempos y gestos del oficio.
Las bases en cerámica evocan el tronco y la estructura vegetal que emerge del paisaje. Las chaquiras checas derretidas, integradas en la superficie, representan el musgo, los líquenes y los pequeños organismos que habitan el páramo, creando textura, color y memoria sobre la pieza.
Más que un objeto funcional, es una interpretación material del territorio: una forma de traer el paisaje a la mesa.

