Curada por Makeno, la exposición Habitar la Mesa parte de una premisa sencilla pero reveladora: la mesa nunca ha sido solo un objeto. A lo largo del tiempo, ha funcionado como un espacio donde suceden encuentros, conversaciones y pausas que, aunque parezcan ordinarias, terminan construyendo lo memorable.
En la manera en que vivimos hoy, esa condición parece haberse transformado. La mesa sigue ahí, pero muchas veces se convierte en un punto de tránsito dentro de una rutina acelerada, más cercana a un puente entre momentos que a un lugar donde algo realmente ocurre. Frente a esto, la exhibición plantea una pregunta que se sitúa en lo cotidiano: ¿qué significa estar presentes alrededor de una mesa?
La muestra reúne piezas de diseñadores colombianos —vajillas, cubiertos en cacho, jarras de vidrio soplado, textiles bordados y objetos centrales— que no buscan imponerse como elementos puramente visuales, sino integrarse a la experiencia. Son objetos que encuentran su sentido en el uso, en el gesto de preparar la mesa y en la disposición de quienes la habitan.
En ese contexto, pequeños rituales adquieren relevancia. Acciones como servir, compartir o brindar introducen pausas que marcan el tiempo y permiten que el momento se vuelva consciente. No transforman lo que sucede de manera evidente, pero sí modifican la forma en que se vive.
Más que proponer escenas extraordinarias, Habitar la Mesa sugiere un cambio de atención: reconocer que muchas de estas instancias ya contienen lo que las hace significativas. Habitar la mesa no implica necesariamente transformar el momento, sino darle el espacio suficiente para que ocurra sin apuro...
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