Esta pieza está elaborada a partir de fragmentos de madera flotante, rescatados y transformados en un objeto donde naturaleza y forma se encuentran.
La madera, moldeada por el tiempo, el agua y el movimiento, conserva sus vetas, marcas y cavidades originales, haciendo que cada pieza sea irrepetible. Su silueta orgánica permite múltiples usos: puede habitar la mesa como escultura, sostener una vela, alojar flores o integrarse en una composición de objetos.
Más que un objeto decorativo, es un fragmento de paisaje convertido en presencia. Una pieza que introduce textura, historia y materia viva en el espacio.

